
Hace un año llegué aquì con una maleta llena de ropa demasiado gorda.
He llorado por la distancia y las cosas pequeñas, he odiado los metros con el aire viciado y la gente atrapada, me han asustado las calles llenas de extraños gritones, y los edificios de ventanas desconocidas.
Però aqui veo pasar unos zancudos que van hacer la compra,
y las casas no tienen esquinas, si no curvas de piedritas.
Y las cotorras cantan en los arboles frente a mi ventana de noche.
Maldita ciudad, que me has dejado sola conmigo. Y la verdad es que ya veo, aqui no estoy sola.
Si sierro los ojos, quando me voy, yo sueño con Barcelona. La echo de meno tremendamente.
Es que yo, Barcelona, la quiero.
Y por siempre desde ahora serà un poco mi casa.














































